viernes, 29 de octubre de 2010

Tal vez

TAL VEZ 29/10/2010
Tal vez no sean justo las palabras que busque durante el día, tal vez no sea exactamente lo que pienso hoy, pero es lo que surge, y veo que somos varios que estamos escribiendo. Después de pasar horas leyendo lo q grandes pensadores, intelectuales y compañeros escribieron sobre Néstor y todo lo q pasó ayer y hoy, me pongo a escribir lo q me salga, pequeño, tal vez repetido pero tan necesario.
Ayer después de 13 horas de cola para entrar a la rosada, y con la voz enroncada de tanto gritarle a un HDP andate (canción exitosa como pocas), se transformaron algunas emociones, alguien escribió sobre Néstor su capacidad de militancia, de convocatoria, de estadista, etc etc etc. Todo eso y mucho más, el loco era eso, un loco, pero q no se malinterprete, uno de los buenos, de los que sin ellos este mundo sería una mierda, donde estaríamos muchos de los que nos quedamos, lavando platos en España o vendiendo ropa en el Unicenter o convertidos en burócratas estatales aburridos viendo pasar a la gente como archivos con patas. Pero el loco, abrió otro camino, mucho se habló y se escribió en estos días, no solo lo abrió sino q lo compartió, y esa actitud como dijo el maestro Llonto, es de Flaco JP, solo la JP sabe compartir esos caminos, esos estilos de vida, esas decisiones de vida. Tal vez me equivoque y esas actitudes sean comunes a otros grupos, a otras gentes, ojalá. Pero decía que las emociones se transformaban, llegué sumamente triste, a un velorio, q como era del loco, fue mutando, en canto, en alegría, en bandera, en solidaridad, en compañerismo en ABSOLUTA paz, en nuevas amistades, en sacarle la lengua a los buitres mediáticos q nos querían hacer notas preguntando boludeces. Y finalmente llegamos, después de pasar una frontera policial, q hacía recordar a la entrada de un mega recital mas q al funeral de un ex presidente, y ahí se me cayó el alma al piso, entrando a la rosada, “como puede ser – pensé – q esté otra vez acá, pero para despedir a este compañero”, había estado en la rosada una semana después del bicentenario para con mis hijos conocerla y recorrerla, y la recorrí feliz, y me pregunté porque antes no había tenido ganas de ir, y la reconocí propia, y habitada por quienes tenían que estar y nos veía a todos como parte de esto. Un señor MUY humilde lloraba desconsolado, “porqué te llevas a los buenos boludo!” decía como hablándole a un Dios q Feinmann (el bueno) con justa razón definió q absolutamente no es argentino. Y después salir, y ver q los q llorábamos éramos muchos, y q esto duele y como! Y que el dolor hay que convertirlo en lucha mucho mas que ayer, pero por ahora, tal vez solo por ahora, sigue doliendo y sigue llorando, porque no es justo, porque no nos lo merecemos, porque estábamos encontrando un camino nuevo, un camino con pasión, un camino de lucha, no para uno, para TODOS.
Por supuesto que no lo vamos a perder, pero déjenme llorar, porque se murió uno de los mejores, y puta que vale la pena llorarlo. Mi vieja me dijo a q vas a ir allá tantas horas! Y yo le dije “Mamá, si la abuela fue al velorio de Evita, como no voy a ir al de Néstor!”, tenés razón me dijo mi vieja. Entonces de la plaza me fui un poco contenta, muy triste, pero esperanzada por toda la gente q vi y la que no vi, la que fue y la q no pudo ir, pero estaba de algún modo, por mis abuelos, por los 30,000, por Néstor, por Cristina. Tal vez quede mucho por decir, por ahora esto. Gracias.
Cecilia Cavallo